Libertad y responsabilidad

19/01/2009

No me dejó contestarle nada, cuando dejó de insultar y de gritar, dio media vuelta y muy digna se marchó por la Ronda de Outeiro.

El incidente no tiene más importancia, pero a mí me hizo pensar y me dejó tristón, desde luego nada “navideño”.

¿Es esta la sociedad que queremos? Esta señora no estaba loca, esta señora era una ciudadana normal, que está convencida de que, como es libre, puede insultar a cualquiera que no piense como ella, y como es libre, puede parar a cualquiera por la calle, porque la calle es de todos, y catalogarlo política y éticamente.

Entiendo que esta señora lee este periódico y entiendo también que más personas que piensan lo mismo lo pueden llegar a leer, y es urgente que entendamos todos que la libertad es un bien fantástico, que algunos no hemos tenido durante muchos años, pero que ya la disfrutamos durante un tiempo prudente como para no conocer sus límites.

La libertad es un instrumento para ser usado por  seres inteligentes, que permite discutir ideas, elegir comportamientos, poder elegir entre distintas formas de vivir. La libertad, para nada, autoriza a insultar, a molestar a los demás, lo de “la calle es mía”, es de otros tiempos, ahora la calle es de todos, y ninguno tiene el derecho de molestar a los demás.  

Para que seamos realmente libres, tenemos que respetar a los demás y sentirnos respetados. Tenemos que tratar de entender a los demás y si no los entendemos respetar sus espacios y tratar de que ellos respeten los nuestros. No se trata de  darles la razón, se trata de dejar claro que nosotros pensamos de otra manera y tenemos que darnos espacios de convivencia usando lo que tenemos en común y dejando las divergencias para nuestros espacios propios.

Yo soy un amante de la empatía, ponerme en la piel del que no piensa como yo, para respetarle, para no sobrepasar sus fronteras, su intimidad, me gusta escuchar las ideas que no comparto para pensar sobre ellas, entender por qué esas personas piensan así, seguro que tienen razones y experiencias que han configurado esa forma de pensar.  La empatía es enriquecedóra pues te hace ver la vida desde ángulos diferentes, y te das cuenta de que todos tenemos algo de verdad, que nadie tiene la verdad entera.

Desde estas líneas y sin ánimo de enseñar nada a nadie, quiero desear a todos un 2009 con mucha empatía, con mucho respeto, con muchísima tolerancia, que usemos nuestra libertad para despreciar a los difamadores, a los que disfrutan hablando mal de sus vecinos, o los mentirosos, a los que no aman la paz.  Feliz 2009.

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