Imsomnio: trastorno del sueño más frecuente

19/01/2009

Las necesidades de sueño son muy variables a lo largo de nuestra vida:

El niño recién nacido duerme casi todo el día. Posteriormente y de forma progresiva, va teniendo periodos de vigilia cada vez más prolongados.

En el adulto la necesidad de sueño puede oscilar entre 5 y 9 horas, por lo que no se puede establecer cual es la cantidad de sueño normal.

En las personas mayores se va fragmentando el sueño nocturno con frecuentes episodios de despertar, dormitando muchas veces durante el día.

El sueño es un estado de inconsciencia del que se puede sacar a la persona mediante estímulos sensoriales o de otro tipo.

El sueño es necesario y posee efectos sobre el sistema nervioso y sobre las demás estructuras corporales. Por el contrario la vigilia o lo que es lo mismo la falta de sueño prolongada tiene efectos negativos sobre el sistema nervioso (lentitud de pensamiento, irritabilidad, falta de coordinación) y sobre el resto del organismo que está controlado a su vez por nuestro sistema nervioso.

Durante la noche, las personas pasan por dos tipos de sueño que se alternan:

  • Sueño de ondas lentas o sueño NO-REM: Es un sueño profundo de descanso y sumamente reparador; es el que acontece durante la primera hora de sueño y luego se va repartiendo, llegando a representar el 75% del tiempo del sueño. Durante él se sueña aunque normalmente no se recuerda.
  • Sueño paradójico o REM (Rapid Eye Movement: Movimiento rápido de los ojos): durante una noche de sueño normal aparecen cada 90 minutos, periodos de sueño REM que duran entre 5 y 30 minutos. Durante él, el cerebro está muy activo (por ello se denomina sueño paradójico) y los ojos poseen movimientos rápidos. No se descansa tanto y suele estar asociado con los sueños que generalmente se recuerdan.

El insomnio clínicamente se manifiesta como la percepción de un sueño insuficiente, difícil de conseguir, insatisfactorio y no recuperador. Además, durante el día hay fatiga, disminución de la atención, concentración y memoria, e irritabilidad y humor depresivo.

Clasificación de insomnio

Según su duración:

  • Ocasional o de corta duración: afecta al 30-40% de la población. Debido generalmente a causas externas como cambios bruscos de horario, estrés, mala higiene del sueño, viajes, etc.
  • Crónico o de larga duración: afecta al 10-20% de la población. Debido generalmente a causas intrínsecas como ansiedad, depresión, alteraciones orgánicas o por abuso de café, tabaco o alcohol.

Según el momento de inicio:

  • De conciliación: cuesta iniciar el sueño.
  • De mantenimiento: se duerme sólo a intervalos.
  • Por despertar precoz hacia la madrugada.

En el tratamiento del insomnio en cualquier caso, y generalizado, son adecuadas: Medidas Higiénico-Dietéticas:

  • Establecer un horario tanto para acostarse como para levantarse, a fin de acostumbrar a nuestro organismo a un ritmo.
  • Si se duerme la siesta, lo mejor es no sobrepasar los 30 minutos.
  • Evitar cafeína, alcohol, y otros excitantes como las colas.
  • Evitar las comidas copiosas antes de ir a dormir. Cenar 2 ó 3 horas antes. Ciertos alimentos ayudan a dormir mejor: lechuga, cebolla, miel, plátanos, dátiles e higos. Por el contrario otros deben evitarse por ser ricos en tiamina: chocolate, embutidos, vino, tomates, espinacas...
  • No beber líquidos en exceso antes de ir a dormir para evitar miccionar durante la noche.
  • Leer o escuchar música suave antes de dormir ayuda a conciliar el sueño.
  • Realizar algún tipo de ejercicio suave de forma regular.
  • También es útil practicar alguna técnica de relajación, o baños relájenles con agua caliente y esencia de lavanda o baños alternos de pies.
  • Elegir un colchón y un somier adecuados.
  • Las plantas medicinales son de gran ayuda para disminuir el nerviosismo y favorecer el descanso nocturno, dependiendo de la causa que origina el insomnio podemos citar que entre las más empleadas destacan: Valeriana, Pasiflora, Lúpulo, Melisa, Tila, Amapola y Azahar. Recordando siempre el concepto de sinergia en el uso adecuado de las mezclas de plantas y de los complementos dietéticos. Por lo que debemos emplear aquellos con formulas definidas y equilibradas y siempre con el consejo de un profesional.

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