Confía en la Naturaleza y mejora tu circulación

13/05/2009

Para poder realizar estas acciones contamos con el corazón y los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares).

El corazón es el órgano encargado de mantener la sangre en movimiento mediante su contracción (sístole) y su relajación (diástole). Actúa como una bomba muscular rítmica que bombea la sangre por los vasos del aparato circulatorio y las distribuye hacia todas las partes del cuerpo.

El sistema arterial está constituido por vasos sanguíneos que distribuyen por el organismo la sangre expelida de las cavidades ventriculares del corazón. Una arteria esta formada por tres capas o túnicas: una exterior compuesta por tejido conjuntivo y fibras elásticas; una capa media formada por fibras elásticas transversales y fibras musculares, y una capa interior formada por células endoteliales rodeadas de fibras longitudinales elásticas y tejido conjuntivo. Las arteriolas son las últimas ramas del sistema arterial y mediante su contracción o dilatación ayudan a mantener la presión arterial normal y a regular el flujo sanguíneo que llega a los capilares en respuesta a las necesidades de los tejidos.

El sistema venoso es el encargado de llevar la sangre desde los capilares al corazón. Están formadas por tres túnicas o capas: interna o endotelial, media y externa, compuesta de elementos elásticos, conjuntivos y musculares, pero menos desarrollados que en las arterias. En el interior de muchas venas hay unas válvulas que impiden el retroceso de la sangre, puesto que pueden expandirse o contraerse para contener un volumen mayor o menor de sangre.

Los capilares son los diminutos vasos que conectan las arterias con las venas y forman una red. Las paredes de los capilares están formadas por una capa simple de células endoteliales. A través de estas paredes se efectúan el intercambio de nutrientes, líquidos electrolitos, hormonas y gases entre la sangre y los tejidos.

Algunas patologías más frecuentes de origen arterial serían: la aterosclerosis, enfermedad de Raynaud, pérdida de memoria por falta de riego, vértigos y mareos.

Arterosclerosis es una lesión arterial caracterizada por engrosamiento de la capa íntima (que esta en contacto con la sangre) debido a depósitos localizados de lípidos conocidos como ateromas. Siendo factor de riesgo para hipertensos, fumadores, obesos, diabéticos y aquellas personas con tasas altas de colesterol y triglicéridos en sangre. Los síntomas se van desarrollando gradualmente, según el ateroma va estrechando la luz del vaso y depende de la arteria afectada.

La enfermedad de Raynaud: es un espasmo de arteriolas, especialmente en los dedos (y ocasionalmente otras partes como nariz y lengua) con palidez o cianosis intermitente de la piel. Su origen es desconocido y sus síntomas son crisis de palidez o cianosis desencadenadas por el frió o trastornos emocionales. El dolor es raro, pero durante las crisis son frecuentes las parestesias, consistentes en entumecimiento, hormigueo o sensación urente.

Dentro de las patologías de origen venoso destacamos:

Varices: son alteraciones de las paredes de las venas que aparecen dilatadas, alargadas y tortuosas, afectando generalmente a las extremidades inferiores. Su aparición se ve favorecida por todo aquello que dificulte el retorno venoso y produzca estancamiento venoso (estar muchas horas de pie, obesidad, embarazo, fístulas arteriovenosas, etc.). Los síntomas son sensación de fatiga, pesadez de piernas que mejora cuando se eleva la extremidad o empeora cuando permanece de pie durante un tiempo prolongado. Con el tiempo aparecen edemas, cianosis, oscurecimiento o manchas en la piel de la zona afecta e incluso úlceras.

Hemorroides: son dilataciones varicosas de los plexos hemorroidales. Favorece su aparición los embarazos, estreñimiento, sedentarismo, etc. Sus síntomas sangre roja en las heces;  prolapso (salida del plexo hemorroidal) al defecar, dolor; exudación cuando las hemorroides son externas, irritándose constantemente la piel y la mucosas que las cubren.

La naturaleza nos ofrece las mejores herramientas para ayudar a mejorar y prevenir los problemas circulatorios ya que existen una serie de plantas cuyos principios activos actúan:

  • Estimulando el retorno venoso.
  • Descongestionando y reduciendo la hinchazón.
  • Contra la retención de líquidos.
  • Estimulando la microcirculación.
  • Regulando la tensión sanguínea.
  • Reduciendo la pesadez.
  • Contra la fragilidad capilar.
  • Pérdida de memoria, mareos, zumbidos en los oídos, trastornos de la visión por alteraciones circulatorias.
  • Hemorroides.

Estos complementos se presentan en forma de infusión, extractos fluidos o secos y en forma de cremas, aceites y geles dependiendo del grado de afectación y siempre con el consejo de un profesional se pueden mejorar y prevenir los trastornos circulatorios.

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