Uno de los tesoros de la naturaleza: la rosa mosqueta

Uno de los tesoros de la naturaleza: la rosa mosqueta

21/12/2009

Con esta finalidad llegó a Chile con los conquistadores españoles. La planta encontró en este país unas condiciones climáticas ideales.

En el siglo XIX la Rosa Mosqueta ya formaba parte de grandes extensiones del paisaje chileno desde la costa hasta la región de los Andes a 2.200 m sobre el nivel del mar proliferando en las regiones de sol y viento.

Aunque algunos empezaron a valorar las virtudes de sus pétalos y sus frutos no hubo un uso significativo de la planta hasta el siglo XX.

En los años 50 se descubrió por casualidad un alto contenido de vitamina C en el fruto de esta planta, llamado escaramujo.

La industria alimenticia estadounidense utilizó grandes cantidades de la pulpa del escaramujo para su producción de ketchup, dándole sabor y consistencia y fue durante los análisis bioquímicos rutinarios que se descubrió un valor adicional que es el contenido más alto de vitamina C que puede ser de hasta 3500 mg/100g, lo que significa 50 veces más vitamina C que la que se encuentra en los limones. Esta cantidad de vitamina C es justo antes de la maduración completa del fruto, pasada la madurez o dañados por el frío los frutos contienen menos vitamina.

Pasaron décadas antes de que se realizase el descubrimiento del aceite de Rosa Mosqueta que es extraído de las semillas de esta planta con propiedades regenerativas y cicatrizantes.

La cosecha de la Rosa mosqueta es una labor complicada ya que se realiza una vez al año, durante el otoño, recogiéndose los frutos (los escaramujos) a mano utilizando unas herramientas similares a un gran peine; andando o a caballo los peones realizan su trabajo en terrenos a veces intransitables por las propias espinas de la planta.

El hecho que la planta crezca casi salvaje, alejada de la civilización y por lo tanto de la contaminación nos garantiza su calidad biológica.

El trabajo no termina con la cosecha ya que para obtener el aceite de Rosa Mosqueta hace falta seguir un cuidadoso proceso:

- Se separa la pulpa de las semillas.

- Se seca las semillas al aire libre.

- Se obtiene el aceite por primera presión en frió.

- Se analiza en el laboratorio para determinar sus componentes y poder envasarlo.

El aceite de Rosa Mosqueta posee un 96% de ácidos graso poliinsaturados como el ácido linoleico, ácido linolénico y oleico  de los cuales un 80% son los ácidos grasos esenciales que activan la regeneración de las membranas celulares.

El aceite de Rosa Mosqueta es probablemente, el aceite con el contenido porcentual más elevado de E.P.A. y también contiene provitamina A.  

Por su alto aporte de antioxidantes naturales vitamina E, Betacaroteno y numerosos fitoesteroides, previene el envejecimiento prematuro y favorece la auto regeneración de la capa hidrolipídica.

Existen numerosos estudios en los que se demuestra que su uso cotidiano es eficaz para contrarrestar la formación de arrugas, reparar y/o atenuar cicatrices y manchas, es un nutriente indispensable para la salud y la belleza.

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