El cuidado natural de nuestros ojos

21/12/2009

El ojo es el órgano de la visión de estructura y funcionamiento muy complejos. Se encarga de ajustar la cantidad de luz que entra en cada momento, enfoca los objetos para que se vean correctamente, y genera imágenes que inmediatamente se transmiten al cerebro para su procesamiento. Está formado por una serie de capas, cada una con una función determinada. La zona más importante en el proceso de la visión es la retina, donde están las células fotorreceptoras (conos y bastones) especializadas en la captación de luz. En estas células se encuentran una serie de pigmentos, los bastones sólo tienen rodopsina y se encargan de la visión cuando hay poca luz. Los conos además de rodopsina tienen otros pigmentos y son los responsables de la visión de los colores y de la luz brillante. Estos conos abundan sobre todo en la mácula punto de mayor agudeza visual.

Algunas dolencias oculares son producidas por diversas causas y a distintos niveles, por lo que los síntomas pueden ser muy variados:

Conjuntivitis: por inflamación de la conjuntiva debido a infecciones, alergias, cuerpos extraños...

Cataratas: las lentes del ojo se vuelven opacas, o borrosas, bloqueando la visión y disminuyendo progresivamente la visión; se puede producir por exposición a rayos X o luz solar muy intensa, complicaciones de otras enfermedades como la diabetes...

Degeneración macular: la macula es un área en la parte posterior del ojo responsable de la visión fina y detallada, cuando se daña la parte central de la visión se vuelve borrosa y puede llegar hasta un punto en el que las manchas negras oscurecen el campo visual.

Vista cansada (presbicia o presbiopía): a partir de los 40 años el cristalino se vuelve más rígido, por lo que no se pueden enfocar los objetos cercanos y por lo tanto está dificultada la visión de cerca (leer, ver la televisión).

Trastornos de refracción: miopía, hipermetropía, etc.

La relación entre lo que comemos y la salud se conoce desde la antigüedad, pero esta relación toma fuerza a mediados de siglo XX gracias a la realización de estudios experimentales y epidemiológicos que ponen en evidencia el papel que juegan los alimentos que tomamos como factor modificable en la aparición de enfermedades de elevada incidencia en países desarrollados (enfermedades cardiovasculares, degeneración macular senil, cáncer, diabetes, colesterol, etc.).

Existen numerosos estudios que demuestran la utilidad de determinados nutrientes para mantener y mejorar  la salud; en relación con la salud ocular:

Luteína y Zeaxantina son dos caratenoides que se encuentran en el epitelio pigmentario del ojo y que lo protegen contra el daño oxidativo de la luz, al actuar como filtro de las radiaciones y destruir los radicales libres que deterioran la visión. La zeaxantina es un derivado metabólico de la luteína.

La mácula ocular tiene un color amarillento que se debe a la alta concentración  de lutína y zeaxantina, y juegan un papel importante en enfermedades oculares asociadas a la edad como las cataratas o la degeneración macular.

Tanto la luteína como la zeaxantina no son producidas en nuestro organismo; solo se pueden obtener a través de la dieta. Además el paso de las mismas al tejido ocular es lento lo que significa que lo ideal sería consumirla diariamente y en altas cantidades para poder asegurar unos niveles saludables de luteína (espinacas, coles y calabazas) por lo que la suplementación  puede ser un camino adecuado para la salud ocular ya que la luteína que esta presente en los complementos dietéticos es procedente del reino vegetal lo que aumenta su biodisponibilidad a nivel ocular, al tener las mismas características que la que se encuentra en los ojos.

¡Tienes que comer zanahorias porque son buenas para la vista! Cada vez más estudios científicos lo demuestran y respaldan este consejo. Una adecuada alimentación rica en frutas, verduras y ensaladas que nos aportasen todos los nutrientes necesarios son los mejores colaboradores en el mantenimiento de nuestra salud;

Cuando estos no son suficientes es necesario un complemento y en el caso de nuestros ojos las vitaminas A, E y C (antioxidantes), minerales como el zinc, caratenoides como la luteína y la zeaxantina, ácidos grasos como el DHA, así como plantas como el mirtilo y el ginkgo biloba que mejoran la microcirculación periférica, disminuyendo la permeabilidad y aumentando la resistencia capilar.

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