Corrupción política

Corrupción política

21/01/2010

Es de suponer que cuando un ciudadano decide presentarse para político, lo hace con la mejor intención tratando de defender unos ideales, ganarse la confianza del pueblo que va a representar y en definitiva buscar el bienestar y la seguridad general. Es por ello que si traiciona estos conceptos juega con la seguridad de nuestras familias y de nuestro país, poniendo en entredicho el sistema de gobierno, por tanto su castigo no debe limitarse al de un ciudadano normal, si no al de un delincuente peligroso cuyo peso de la justicia lo aplaste con su más pesado mazo, para que el mensaje sea transmitido a todos aquellos que pudiesen tener las mismas tentaciones. Hemos conseguido llegar a un estado de bienestar envidiable por otros países, todos somos conscientes del trabajo y sacrificio que esto ha conllevado y es prioritario que podamos seguir manteniéndolo, cortando de raíz cualquier cáncer que pueda afectar a nuestra salud democrática.

Nuestros derechos y libertades no los valoramos en su justa medida o menospreciamos, hasta que realmente descubrimos que cabe la posibilidad de vernos privados de  los mismos, llegando a ser dirigidos por grupos dictatoriales o corruptos. ES significativo que nos pongan como un ejemplo de corrupción en Europa comparándonos con cualquier republica bananera. Si no se para este desmadre pasaremos a engrosar las listas del todo vale,  convirtiendo el país en una anarquía total donde se debilite la seguridad y la libertad. La publicación del mapa de la corrupción es un indicativo alarmante de su crecimiento, así como también lo es la dominación de los ciudadanos por mafias o bandas importadas de otros países, que aunque son suficientemente conocidas no se están tomando las medidas oportunas para su erradicación total, dándoles más facilidades para su estabilidad y expansión.

Como podemos observar tenemos muchos problemas importantes pendientes de solucionar, sin que nos entretengan con memorias históricas o dictaduras pasadas que pertenecen a la historia y que lo único que pueden provocar son divisiones y odios entre los ciudadanos. No creo que nuestros antepasados, fuesen del bando que les diese la gana, compartiesen esta opinión. Tenemos un presente y un futuro que debemos mantener y defender, somos nuevas generaciones, con situaciones sociales diferentes y también con nuestros propios problemas que debemos solucionar, sin tener que hurgar en el pasado donde todos fueron perdedores, precisamente para hacernos ganar a nosotros, a los que hoy tenemos la obligación de seguir manteniendo un estado de derecho. Personalmente creo que ya no existen las izquierdas o las derechas. Los tránsfugas de los partidos, gente elegida por el pueblo, se pasan de un bando al contrario sin pestañear, olvidándose de sus electores y de sus ideales, solo ansían poder. Quizás nos falten gobernantes, con el suficiente carisma y firmeza de decisión, con un único objetivo “EL BIEN COMUN”, la identidad de nuestra nación y de cada una de nuestras regiones.

Señores políticos tienen una lucha con un solo frente, olvídense de los intereses personales o de partido. En este momento los necesitamos unidos para afrontar un único reto,  salir de esta crisis y llevar a nuestro país a la estabilidad y seguridad, donde los ciudadanos volvamos a confiar en su buen hacer sin tener que reprocharles nada. Esto no es una utopía si no, una plegaria.

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