Para llorar

20/02/2010


El importe correspondiente, solo al año 2009, asciende a la cantidad de 3.707.991,12 € repartido entre 148 entidades cuyos proyectos parecen sacados de una película de terror, con una inventiva asombrosa digna de pararse a leerla. A estos gastos tendríamos que sumarle otros muchos debido a los conceptos que afectan a la memoria. De seguir en esta línea tendremos que continuar buscando a nuestros muertos en la guerra de Cuba y subvencionando a sus descendientes para que se vayan al Caribe. Sin entrar en polémicas o colores de partidos, me parece un despilfarro inútil debido a la grave situación económica que padecemos, siendo nuestro país el que tiene la tasa de paro más alta de Europa y desgraciadamente en aumento. En este momento es prioritario dar soluciones a los vivos e invertir todos los recursos posibles, estableciendo un sistema fuerte, económico y socialmente estable. Continuamente estamos viendo las necesidades y las carencias que tenemos contemplando lo impensable, larguísimas colas en las oficinas inoperantes para el empleo, o trabajadores con familia en el paro acudiendo a centros de beneficencia, donde un plato caliente de comida puede ser mucho. Si lo que se pretende es tener memoria, se tendría que recordar el hambre las miserias y necesidades que ha sufrido el pueblo en general, sin distinción de bandos, para así aprender de nuestros errores y encarar los complicados retos que se nos presentan. Todas estas asociaciones tendrían que reconvertirse para aunar esfuerzos en una sola dirección y ayudar a paliar los problemas actuales. En estos momentos no nos podemos permitir el lujo de gastar cientos de millones en actualizar una historia del pasado, promoviendo rencores cuyo único objetivo final puede ser llevarnos al desastre, complicando muchísimo más nuestro futuro.

 

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