Osteopatía pediátrica (de 0 a 15 años)

20/11/2009

El cráneo del recién nacido no tiene la rigidez que el del adulto.

El nacimiento supone el necesario pasaje por el estrecho corredor de la pelvis materna y el cráneo es demasiado para franquearlo sin sufrir alguna compresión.

Pero la naturaleza ha provisto al cráneo de fontanelas, especies de placas de cartílago, muy maleables. Éstas permiten, en condiciones normales de nacimiento, el encabalgamiento natural de los huesos del cráneo, y el pasaje sin problemas. Las fontanelas se forman progresivamente hacia los 18 meses, se mineralizan y se transforman en hueso. Cuando comienza la etapa del desarrollo del razonamiento (alrededor de los 7 años), aparecen los bordes dentados y biselados que caracterizan las suturas del cráneo adulto.

Sin embargo, un parto en malas condiciones puede hacer que el bebé y su cráneo queden afectados.

Las tensiones músculo-óseas que soporta el neonato durante el nacimiento pueden causarle problemas durante su vida entera. Reconocer y tratar estas disfunciones en el período que sigue inmediatamente al nacimiento representa una de las fases más importantes, si no, la más importante de las fases de prevención en la práctica osteopática.


Deberían recibir un control osteopático todos los niños nacidos después de:

  • un parto difícil, o demasiado largo o demasiado corto
  • un parto provocado, acelerado o detenido
  • un parto con instrumentos (fórceps o ventosa)
  • un parto da cara o de nalgas
  •  un parto por cesárea, prevista o de urgencia
  • un parto antes de término o después de término
  • un parto en presentación atravesada


¿Cómo sospechar la existencia de una lesión osteopática en un bebé?

  • duerme poco y/o mal, o insomnios frecuentes
  • se pone tenso, rígido sin causa aparente
  • no le gusta que se le toque la cabeza, la columna cervical u otras partes de su cuerpo
  • respira con dificultad por la nariz
  • tiene regurgitaciones, vomita sistemáticamente después de un biberón, o tiene dificultades para tragar
  • necesita siempre que se le acune o se le consuele
  • duerme de día y no de noche
  • cómo se acuesta el bebé
  • se observan algunas anomalías sobre su cuerpo
  • sus miembros son rígidos, espásticos, blandos
  • -    sufre de patologías cutáneas (dermatitis, eccemas)


¿Cómo sospechar  la existencia de una lesión osteopática en un niño?

  • padece estreñimiento
  • sufre de otitis, asma, alergias, rino-faringitis repetitivas, de resfriados, de bronquitis reiterativas
  • tiene una escoliosis aunque no camine todavía
  • tiene una asimetría a nivel de los ojos. Es bizco

En definitiva, cada día son más los padres que acuden a un osteópata con sus bebés y niños de corta edad en busca de soluciones reales a los problemas cotidianos que sufren sus hijos y que en muchas ocasiones son un auténtico “martirio” para los padres (los niños que lloran toda la noche, etc.).

La periodicidad en el tratamiento a un bebé no suele ser superior a una sesión cada tres semanas, por término medio. Si a ello unimos los rápidos resultados que se obtienen con este tipo de terapia, no es de extrañar que las consultas de muchos osteópatas parezcan, en algunas ocasiones, auténticas guarderías.

 

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