Dedos en garra, maza o martillo…

06/11/2009


Los dedos de los pies se pueden deformar y adquirir posiciones que los mantienen rígidos. Uno de las deformaciones más frecuentes es el llamado dedo en garra, maza o martillo.


Todos los dedos del pie están formados por tres falanges excepto el dedo gordo que sólo tiene dos. Según la posición de esas falanges es cuando hablamos de dedo en garra, maza o martillo. Todas estas deformaciones tienen la característica de afectar sobre todo a los dedos pequeños del pie y rara vez aparecen en el dedo gordo.


Cada deformación se caracteriza por una posición concreta de las falanges del dedo pero la característica general es que una parte del dedo se encoge y eleva dando problemas de callosidades y rozaduras en la mayoría de los casos. Con frecuencia originan dolor o irritación de los dedos afectados por el roce del calzado debido a la posición del dedo. Otras veces se forman durezas en la zona de apoyo del dedo o en la de presión con el zapato y en los casos más latosos esa dureza se transforma en una callosidad muy localizada que se clava y resulta muy dolorosa al caminar o simplemente si se presiona.


Los dedos en martillo generalmente se inician como deformaciones leves y empeoran progresivamente con el tiempo. En etapas tempranas, los dedos en martillos son flexibles pero con el tiempo se vuelven cada vez más rígidos.

 

La causa más común del dedo en martillo es un desequilibrio del músculo/tendón. Éste produce la flexión del dedo y los cambios mecánicos (estructurales) que aparecen en el pie de algunas personas a lo largo del tiempo.


En muchas ocasiones el dedo en martillo empeora por el uso de calzado inapropiado como por ejemplo, zapatos que nos comprimen los dedos. De hecho, en algunos casos, un zapato incorrecto puede causar la contractura que original el dedo en martillo. Por ejemplo, se puede desarrollar un dedo en martillo cuando un dedo demasiado largo es forzado a adoptar una posición constreñida debido al uso de un zapato apretado.


A veces, el dedo en martillo es causado por algún tipo de trauma; por ejemplo, un dedo fracturado previamente. En algunas personas el dedo en martillo es hereditario.


Los cuidados que debemos de dar a nuestros pies en caso de padecer este problema son variados pues van a depender del estado del dedo así como de muchos otros factores.


Es importante acudir al podólogo para eliminar los callos o durezas de la zona y así evitar dolores añadidos.


En ciertos casos proteger el dedo con siliconas a medida del propio pie para proteger y/o estirar el dedo puede ayudarnos a evitar muchos dolores y ralentizar la producción de nueva callosidad a la vez que se controla la descompensación músculo-tendón. También pueden dar buen resultado ciertas almohadillas o protectores que se venden en las farmacias, evitando siempre adquirir los medicados ya que contienen pequeñas cantidades de ácido que en algún caso puede resultar muy dañino para los pies.


Como siempre, no nos podemos olvidar de recomendar evitar el uso de calzado estrecho, corto o de tacón muy alto ya que en cualquiera  de los casos los dedos suelen estar más comprimidos y pueden verse afectados.

 

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